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es/Susana Martín

La lectura

Si seguimos los preceptos de Francis Bacon, en cuanto a que “la información es poder”, uno de los mecanismos más eficaces para recaudar información es todo lo que podemos percibir a través de nuestros sentidos.

El sentido al cual queremos referirnos y profundizar, es el de la vista: nos permite apreciar mucha información con un solo parpadeo. Información que será luego experiencia y que nos permitirá poder reconocer de forma automática situaciones  similares en nuestra vida.  

Autores Independientes 4

Parte de  esta información enriquecedora captada mediante la vista, llega a nosotros a través de la lectura, una actividad que necesita en primer lugar ser aprendida y posteriormente, trabajada. Hay diferentes formas de leer, pero la mayor satisfacción que se obtiene de la acción de leer, es poder llevar ese conjunto de letras que conforman palabras a un mundo que sólo puede ser reproducido en nuestras mentes, mediante nuestra imaginación.

Una capacidad que no todas las personas saben explotar ya sea por simple desánimo, obligaciones o simplemente no han encontrado el verdadero valor de la lectura.

 

lectura

Si revisamos la historia sobre quienes podían aprender a leer, en un principio estaba reservado a “los sabios”; muchos reyes y líderes de la antigüedad no sabían leer, únicamente unos pocos podían aprenderlo o estaban capacitados para ello.  Las personas normales y corrientes no poseían “lo necesario” para poder aprender a leer.

Con el tiempo, la lectura fue necesaria, y fue instaurándose  como una actividad no elitista, a la que podían acceder el común de los mortales. Luego de esta etapa, comenzaron a producirse numerosos movimientos de  personas llamadas “intelectuales” que, con el tiempo, eran consideradas personas con muchísimos conocimientos y a las cuales se podía acudir para pedir consejo.

Continuó pasando el tiempo y cada vez fue más fue popular la publicación de cuadernos y libros escritos a mano, que podían ser encontrados en bibliotecas, con la finalidad de que las enseñanzas de los más sabios pudieran perdurar de generación en generación. Para poder acceder a estos escritos, se debía tener acreditación. Muchas veces, estas acreditaciones eran limitadas a las personas de clases sociales altas.

Las tecnologías….

Con la creación de la imprenta y la comercialización a gran escala del papel, la cantidad de libros que podían imprimirse aumentó considerablemente; las bibliotecas tenían muchos más ejemplares, que podían ser consultados y, poco a poco, se fue facilitando la apertura a muchos más usuarios.

imprenta

Ya no era una actividad reservada a algunos estratos sociales: comenzó a masificarse, gracias a que grandes visionarios se hacían cargo de pregonar que la lectura podía ser considerada una afición, que aportaría conocimientos al lector para poder desempeñarse en diferentes áreas.

Ya consolidado el estatus del libro, como una herramienta, se amplió la instauración de bibliotecas en las escuelas, usándose determinados textos de interés para enseñar a las juventudes herramientas para luego ser capacitados en determinadas áreas, con la finalidad de ser futuros trabajadores de las fábricas instaladas.

Con el tiempo, la población mundial cada vez fue siendo más instruida  y de ésta forma, la lectura no sólo se ha reservado para un fin común, destacando además la lectura recreativa, tan buscada, así como los libros de distintas materias dedicadas estudio de diferentes oficios y disciplinas.

“Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen” Mario Quitana

La importancia de la lectura llega más allá de un interés esporádico por esta actividad. En la actualidad, no saber leer y entender es un impedimento para poder obtener un puesto de trabajo, así sea el más básico del mundo. La lectura es fundamental en el tiempo en el que vivimos, aunque la tasa de alfabetismo es mayor en la actualidad, el hábito de la lectura disminuye, por la diversidad de medios tecnológicos a la que estamos expuestos.

Algunos estudios indican que la lectura no solo favorece en el aspecto intelectual, sino que mejora el funcionamiento físico de nuestro cuerpo. Nuestro cerebro y ojos, son beneficiados con esta acción. El tiempo de respuesta a estímulos es menor, posiblemente relacionado con el proceso de stock de información recaudada mediante la lectura diversa.

Pero la lectura, no solo se resume a leer frases, debe estar acompañado por un proceso de entendimiento del contenido obtenido. Edmund Burke, sostiene que leer sin reflexionar es como comer sin digerir. Entonces está claro que, está actividad es importante, desde la acción de aprender las letras, sílabas y palabras, que son sólo el comienzo del proceso de entendimiento y aprendizaje. Por ello es una actividad que requiere de tiempo para poder dominar la técnica y sacar el mejor provecho de nuestro tiempo invertido.

 

Edmund Burke, sostiene que leer sin reflexionar es como comer sin digerir

 

La interpretación de las palabras hace que, además, seamos capaces de tener experiencias relatadas por otras personas, sin tener que vivir en primera persona esa situación. De aquí nace la idea de que la lectura puede llevarnos a los lugares más inimaginables  y enseñarnos cosas que en la vida real no podemos experimentar por algún tipo de impedimento, ya sea económico, cultural o de cualquier otra índole. 

En la actualidad, el número de lectores apasionados es mayor que hace algunos años; muchos seguramente estarían de acuerdo con Lena Duham cuando dice “seamos razonables y añadamos un octavo día a la semana dedicado exclusivamente a leer”.

 

¿Estás  de acuerdo con Lena?

 

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