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La Duda, Susana Martín

 

“La duda es una novela histórica basada en la vida de un militar que durante un minuto jugó a cambiar el destino y terminó siendo partícipe directo de una decisión: la de proteger a un indefenso niño de un futuro incierto, arriesgando su vida misma. Pero un revés caprichoso en el camino creó un vacío doloroso que le acompañó durante décadas. Llegado su tiempo, pudo armarse de valor e ir a descubrir el desenlace del destino que pudo tener aquel niño, que por fuerza mayor abandonó a su suerte…”

 

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Disponible también en formato Kindle.

 

La duda…

 

Tengo la necesidad de partir, en mi último viaje; necesito terminar mi vida con una respuesta, siento que desde hace muchos años la respuesta está en el aire y debo confinarme a una razón, a esa que no me deja y me ha perseguido toda mi vida.

Fue en un día de otoño, en el que reinaba el mal tiempo típico de la época, donde no podía faltar el viento gélido acompañado de lloviznas y un cielo totalmente cubierto de nubes de diferentes grises, con aquel característico olor a lluvia. Calles cubiertas de hojas de todos los tamaños y colores. Esa estampa  ha sido una bonita fotografía para recordar, en ella puedo apreciar el paisaje lleno de vida pues, a diferencia de otros, este tiempo, el otoñal, me gusta. Además le recuerdo con mucho detalle puesto que en ese momento yo estaba cargado de muchos sentimientos, un poco de temor y tal vez emoción, pero no imaginaba la encantadora experiencia que habría de vivir en unos cuantos minutos.

Me dirigía a una casa en la que me había cambiado la vida y, sobre todo, la inocencia de aquellos momentos de mi juventud, aquel acontecimiento que me marcó sin lugar a dudas… pero debo confesar que la decisión de ir a aquella casa no fue nada difícil, hasta que entré-, un lugar donde debo decir, muy a mi pesar, me convertí en hombre –no como un asunto de edad sino como ser razonante- y que aprendí a ver, lo que me rodeaba, no sólo como un minuto más de mi vida, sino que cada minuto sería un pedazo de la historia que me acompañaría siempre.

Era un soldado de rango medio; me había asimilado al ejército por un compromiso familiar, pero para ser sincero, en aquellos años, el ser soldado abría muchas puertas en los negocios y claro cómo no, en el amor. Mis pocas primaveras me hicieron ser un jovenzuelo muy competente para aquellos tiempos, así que no me fue difícil agradar a algunos superiores con mi palabra y compromiso.

La guerra fue mi ocupación por unos cuantos años, pero los últimos meses me han hecho vivir el resto de mi vida. Ésta experiencia me ha acompañado en la mayoría de mis reuniones de amigos y familiares, pero hay cosas de mi historia que no he compartido por completo con nadie ni con mi querida  Anne, que ya no me acompaña, pues lo que viví … bueno, lo que viví vale la pena contarlo.

La casa en cuestión es muy antigua de color blanca mate, con dos ventanas en la parte baja dispuestas en dos trozos de madera con cristal, siendo dos grandes ventanales. En la parte superior, hay dos ventanas similares a las de la planta baja, pero de menor tamaño, con una ventana pequeña en el centro. Las ventanas de abajo están adornadas con unas cortina de encaje con un motivo muy peculiar, son un grupo de pájaros volando, mientras las del piso superior tienen dos estores de madera de color marrón, muy modernas,  pero una de las habitaciones aún parece conservar aquella cortina color granate –puede que no lo sea- … Me quedé viendo la casa por un rato hasta decidir acercarme más.

Sigo con mi historia. Aquel día de otoño como les contaba, fui a visitar lo que yo llamo mi gran recuerdo, me dirigí a la casa en la que intentaba buscar una respuesta debo decir, que tras tantos años, habían cambiado muchas cosas de aquella ciudad, muchas de las casas de la época aún estaban en pie y allí … allí estaba la que buscaba, tal y como la recordaba, aunque dudaba que tras tantos años aquella casa me daría la respuesta, pero valía la pena intentarlo.

Toque a la puerta. Tenía el mismo manillar, pero el color había cambiado, pero el olor de la madera no, -era inconfundible-. Para mi sorpresa, abre la puerta una hermosa mujer de ojos grises profundos.

Buenas… ¿Qué desea, señor?– dijo mirándome con aquellos ojos tan poco comunes.

Buen día – le contesté un poco nervioso-. Pasaba por aquí  y me conseguí con esta casa tan hermosa y que me trae tantos recuerdos –respondí pensativo.

¿Si? Y ¿en qué le puedo ayudar?– contestó la joven.

Quisiera saber si conocen a la familia que vivió aquí anteriormente– dije con recelo.

No, ¿a qué se refiere con anteriormente?- dijo ella con un tono de voz curioso.

 

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Comments

  1. Decebal Tepui dice:

    Buenissima, empecé a leer la novela y simplemente no pude parar. El final me dejó con la boca abierta, no me lo esperaba. La recomiendo de todo corazón!

  2. María Sánchez dice:

    Sencillamente, me encantó. Una trama excelente y un final inesperado. Felicidades a la autora.

  3. Tifany dice:

    Emotiva trama que no te hace sospechar el increíble desenlace. Final de película!
    La recomiendo.

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